Consumo y Mercantil

Proteger tu marca: El registro y la cesión de derechos

MilContratos Proteger tu marca: El registro y la cesión de derecho

Tanto si vas a lanzarte con tu propia idea de negocio, como si ya estás en ello, siempre vas a tener en mente que necesitas una serie de elementos intangibles en tu negocio por los que tienes que velar: tu imagen, tu posicionamiento, la experiencia de tus clientes con tu servicio, etc.

Sin embargo, seguramente hay otro tipo de cosas en las que al igual que otros muchos emprendedores, no has pensado y por lo que no estas velando, y es: ¿estoy protegiendo mi marca?

La protección de la marca

1. Propiedad industrial

La marca, tal y como la conocemos, es uno de los elementos que forman parte de la llamada propiedad industrial, que es una disciplina que ampara y defiende los signos distintivos utilizados por las empresas y autónomos en sus negocios. Una definición muy buena que nos dan los compañeros de la revista Gráffica, en su número 5, es la siguiente:

«La propiedad industrial es el conjunto de derechos exclusivos que protegen la actividad innovadora que se manifiesta en nuevos productos, nuevos procedimientos o nuevos diseños […] preserva las patentes de invención, los modelos de utilidad, las marcas, los diseños industriales y las indicaciones geográficas.»

2. Derechos de autor

A la hora de crear una marca entre un diseñador y un cliente, entran en juego más elementos, como los derechos de autor, que se dividen en derechos morales y patrimoniales. Los derechos morales son aquellos que se le conceden a un autor por el simple hecho de crear de una obra literaria, artística, científica o didáctica, esté publicada o sea inédita. Estos derechos son irrenunciables y no se pueden transmitir, ceder o vender legalmente, mientras que los derechos patrimoniales están relacionados con la explotación de la obra y estos si pueden transmitirse o venderse legalmente tanto a personas físicas como jurídicas. Esta cesión se realiza mediante un contrato y la aceptación de los términos y condiciones. Son los derechos que permiten una compensación económica por el uso de las obras del titular por parte de otra persona o empresa.

Cuando un diseñador genera una marca (el diseño de logotipo, la identidad, etc.), esta es siempre suya. Tiene unos derechos morales sobre ella que son irrenunciables y se vincula a una creación intelectual. Pero, para el que el cliente pueda usarla (explotarla económicamente), se ceden esos derechos al cliente mediante un contrato de cesión de derechos. Esto no quiere decir que la marca pase a ser del cliente, sino que el cliente es el único que puede explotarla económicamente.

3. Cesión de derechos

La cesión de derechos es la transferencia de uno o más derechos entre el titular de esos derechos y un tercero. En este caso, siempre se va a ceder la explotación, ya que como comentaba más arriba, los derechos morales son irrenunciables. Para que la cesión de derechos sea válida, debe de existir un contrato por escrito en el que se especifique las características de la explotación de dicho diseño.

4. Derecho de explotación

Son un conjunto de posibilidades para la explotación de un diseño y pueden ser: derechos exclusivos o de simple remuneración.

«Los derechos exclusivos permiten prohibir o autorizar los usos de la obra, ejercicio limitado al autor, con ciertas limitaciones que impone la ley […] destacan los derechos de reproducción, distribución, comunicación pública, transformación, al no poderse realizar sin la autorización del autor.»

Los derechos de simple remuneración son aquellos que permiten cobrar por ciertos usos de una obra, en los que no es necesaria la autorización expresa del autor, como por ejemplo, la copia privada.

Los derechos de explotación pertenecen al autor durante toda su vida, y tras su muerte, a sus herederos durante 70 años más a partir del fallecimiento del autor.

5. Propiedad intelectual

La definición que nos da el propio Ministerio de Cultura en su web es la siguiente:

La propiedad intelectual es el conjunto de derechos que corresponden a los autores y a otros titulares (artistas, productores, organismos de radiodifusión…) respecto de las obras y prestaciones fruto de su creación.

La propiedad intelectual abarca dos ramas: la propiedad industrial y el derecho de autor. La propiedad industrial comprende la creación de obras literarias, artísticas, científicas expresadas en cualquier medio, sin embargo, excluye la protección de los procedimientos, ideas, conceptos matemáticos, pero no la expresión de los mismos.

Por así decirlo la propiedad industrial de una obra pertenece a su autor por simple hecho de haberla creado. No hay que confundir con el término “patente”, ya que estos reconocen al titular de una invención de forma exclusiva y excluyente, garantizando su protección por un máximo de 20 años.

Por qué deberías registrar tu marca

A través del registro se consigue que la propiedad industrial proporcione al titular de la explotación, no solo un derecho para esa explotación, sino que se obtiene algo mucho más importante: el derecho de exclusividad en el mercado sobre ese diseño y esa marca que el diseñador crea para un cliente.

Entendemos exclusividad como algo que es único y que pertenece a alguien de forma excluyente con respecto a los demás. Es decir, un autor (diseñador) legalmente ya es dueño del diseño de la marca por el simple hecho de haberla creado pero tú no eres el/la “explotador/a” legalmente, aunque hayas firmado un contrato de cesión de derechos, si no está registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), ya que, a ojos de la ley, tu marca no está registrada  y este organismo no puede proteger su uso ni a quién tenga el derecho exclusivo para explotarla.

Registrar tu marca te pone además en una posición de titular frente a tus competidores y mediante la protección del diseño de la misma (el logotipo y sus elementos distintivos) se podrá impedir la presencia en el mercado de signos semejantes y confundibles.

El registro de una marca tiene validez según el ámbito geográfico en el que se haga su registro. Si tu marca debe de actuar en el extranjero porque vendas productos fuera o tienes pensamiento de expandirte y constituir otras oficinas en otros países, obviamente te interesa registrarla de forma internacional, pero si no es tu pensamiento, entonces únicamente te interesa registrarla a nivel nacional.

El derecho de exclusividad, por lo tanto, tiene una doble vertiente:

  1. Proporciona la capacidad utilizar ese derecho en el mercado.
  2. Permite poder actuar legalmente frente a terceros que copian el diseño o pretendan utilizar la marca.

Cuando una marca está registrada, la RAE la entiende como una marca inscrita en el registro competente y que goza de protección legal. Para que nos entendamos, tu marca ya podría llevar la típica “®” en tu logotipo.

El proceso de registro

Para adquirir el derecho sobre una marca, es necesario proceder con su registro. Toda marca que se busca registrar debe de pasar por un procedimiento administrativo de registro, el cual está compuesto por las diferentes fases:

  1. Instancia de solicitud
  2. Publicación en los boletines oficiales, con el objeto de que terceros interesados puedan presentar una oposición a ese registro
  3. Concesión o denegación de la marca.

Es en la instancia de la solicitud donde se recoge la representación gráfica de la marca para luego proceder a la reproducción y publicación en el boletín correspondiente, por parte de la administración pública, en este caso, la OEPM. Una vez allí, puede ser visualizada y conocida por terceros que puedan estar interesados en presentar una oposición a esa marca en base a un derecho anterior.

Por lo tanto, como ya sabes la legislación española solo protegerá tu marca ante posibles adversidades si la has registrado, ya que establece que “el derecho de propiedad sobre la marca se adquiere por el registro válidamente efectuado”. Por lo tanto, aquí la ley es contundente al indicar que para que una empresa o persona sea propietaria de una marca es necesario llevar a cabo su registro, por lo tanto, se entiende que si no se registra, la marca no es propiedad de dicha empresa o persona.

Este proceso es necesario hacerlo bien y saber en qué signos se pueden registrar y en qué clasificaciones, por lo que te aconsejo dejarlo en manos de terceros, hay muchas empresas que se dedican.

¿Qué signos pueden ser una marca registrada?

El objetivo de una marca es que el usuario pueda distinguir tus productos o servicios de los de tu competencia, a grandes rasgos, por lo que la función clave de la marca es identificar la procedencia u origen de tales servicios o productos.

Todo mensaje perceptible por los sentidos de un usuario es una indicación para la identificación y constituir un signo de distinción de una marca. Sin embargo, no todo se puede registrar.

Desde el punto de vista jurídico, los signos susceptibles de registro son los siguientes:

  1. Las palabras o combinaciones de palabras
  2. Las imágenes, figuras, símbolos y dibujos
  3. Las letras, las cifras y sus combinaciones
  4. Cualquier combinación de los signos anteriores
  5. Las formas tridimensionales que se incluyen en envoltorios, envases y presentación de la forma de un producto
  6. Los signos sonoros. Es algo más complejo pero se puede registrar es el caso de la sintonía de los teléfonos de Nokia

¿Qué signos no pueden ser una marca registrada?

La legislación considera unos supuestos como “prohibiciones absolutas” y son los siguientes:

  1. Los nombres que carezcan de carácter distintivo: Se incluyen las denominaciones genéricas como expresiones de dominio público. Por ejemplo, no podrías registras la palabra “construcción”, “nutrición” o “TSD” para denominar a un técnico superior en dietética. Se consideran de dominio público y no se puede atribuir su utilización exclusiva a una sola persona.
  2. Los nombres con vocablos descriptivos: Los indicativos de especie, calidad, destino, valor, procedencia geográfica, época de obtención del producto, cantidad o la prestación del servicio u otra característica del producto o servicio. Por ejemplo, una panadería no podría registrar “Pan de pueblo”, “Pan de leña”, etc. O de otros sectores, “cosecha propia”, “producto natural”, etc.
  3. Signos habituales en un sector concreto: La expresión “0,0” en las bebidas alcohólicas, por ejemplo.
  4. Los signos constituidos exclusivamente por la forma impuesta por la naturaleza del propio producto o la forma del producto, que son formas que vienen condicionadas por el propio producto y son obligatoriamente necesarias: “Yogur helado”, “Estudio de arquitectura”.
  5. Contrarios a la ley y al orden público: obviamente creo que a nadie se le ocurriría registrar “los catetos de pueblo” o algo por el estilo.
  6. Los que puedan inducir a error: Serían las marcas engañosas que pretenden atribuirse una propiedad que no corresponde con sus productos o servicios. Un caso sería los vocablos “olímpico”, “nacional”, “institucional” y cuyo caso podría dar lugar a error al asociarse con un organismo público o territorial.

En MilContratos.com ponemos a tu disposición este contrato legal:

 Contrato de diseño de logotipo con cesión de derechos