Inmobiliario

Contrato de mandato para alquiler o venta de inmuebles

El contrato de mandato

Si vas a dejar en manos de un mandatario la gestión de uno o varios inmuebles, te interesa conocer qué es el contrato de mandato y cuáles son sus particularidades

No es extraño que un propietario, por diversas razones, decida recurrir a los servicios de un agente inmobiliario, por ejemplo, para que sea este quien se encargue del alquiler o de la venta de una o varias de sus propiedades. En estos supuestos, cobra especial relevancia una herramienta jurídica que puede servir para garantizar y salvaguardar los intereses de ambas partes - mandante y mandatario -, el contrato de mandato.

Aunque no hablamos de un tipo de contrato que se formalice únicamente en el ámbito inmobiliario, es en este contexto donde puede resultar muy útil.

El contrato de mandato para alquiler o venta de inmuebles

En el caso concreto del contrato de mandato para el alquiler o la venta de un inmueble, José Manuel Sierra, abogado especialista en derecho inmobiliario en Sierra Abogados & Inversiones, explica que “consiste en la autorización escrita y formal que un propietario concede a una persona o sociedad para que intermedie y logre el objetivo encargado de alquilar o vender un inmueble”. Asimismo, recalca que será en este documento donde se especifiquen “los honorarios profesionales establecidos entre las partes para conseguir dicho objetivo”.

Conviene diferenciar este tipo de contratos de otros que también suelen utilizarse en este y otros ámbitos, como son los contratos de trabajo, los de arrendamientos de obras y de servicio y la comisión mercantil. Para tener más claro en qué consiste un contrato de mandato de alquiler o venta de un inmueble, vamos a repasar sus características más importantes.

¿Cuándo y cómo firmar un contrato de mandato para vender o alquilar?

Es altamente recomendable formalizar este tipo de contrato cuando un mandante (el propietario de la vivienda) encarga a un mandatario (el agente inmobiliario) su venta o su alquiler. Entre otras cosas, “para establecer los objetivos de cada parte y, así, evitar malentendidos”, aconseja José Manuel Sierra.

Sin embargo, a la hora de redactarlo y firmarlo, Sierra recomienda no dejar de prestar atención a ciertas cláusulas. En concreto, “a las relacionadas con los plazos, los honorarios y las comisiones”. Esencialmente, porque es necesario conocer de antemano el plazo por el cual se firma el mandato y el momento en el que se abonarán las cantidades prefijadas.

De igual forma, Sierra recuerda que se tendrá que comprobar que “el inmueble reúne las condiciones de alquiler o venta, habiendo supervisado el profesional contratado que la documentación propia del inmueble es correcta”.

El papel del agente inmobiliario

Debe quedar bien claro cuál es exactamente el papel que ejercerá el mandante - en este caso, el agente inmobiliario - durante todo el procedimiento de alquiler y venta y, especialmente, en el momento de efectuarse la operación.

En este sentido, Sierra señala que “su función no irá nunca más allá de la mera intermediación, dejando en manos del mandatario - el propietario del inmueble - las decisiones directamente relacionadas con la venta o el alquiler del inmueble.” Siempre tendrá el propietario la última palabra cuando de lo que se trate sea de proceder o no al alquiler o a la venta de la vivienda.

Y, respecto a las obligaciones de mandante y mandatario establecidas en el contrato de mandato, hay que señalar que su incumplimiento puede acarrear “consecuencias legales que terminen en la correspondiente interposición de demanda judicial”. Se intentará, de esta forma, hacer cumplir las condiciones que se hayan pactado a través de los tribunales de justicia del lugar donde esté ubicado el inmueble.


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