La nueva Ley de Protección de Datos y el envío de publicidad por correo electrónico

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A estas alturas del año todos conocemos ya que ha habido un cambio en el Reglamento general de Protección de Datos (en adelante, RGPD), por los cientos de emails corporativos recibidos a partir de la entrada en vigor de esa nueva Ley Orgánica de Protección de Datos, el pasado 25 de mayo de 2018, que ha revolucionado totalmente todo lo que conocíamos a cerca de la protección de datos de carácter personal y la forma de gestionar los mismos.

El mayor cambio que se ha dado con la aprobación de esta ley es que ahora el consentimiento que se otorgue para que las empresas puedan enviarnos ese tipo de documentos o publicidad ha de ser claro, conciso y preciso. Eliminando así el consentimiento tácito presente en todos los actos hasta ahora. Además ese consentimiento ha de ser acreditable si es solicitado a la empresa y ha de ser esta la encargada de acreditarlo.

El punto destacable de esta ley es el consentimiento como base de todo, las empresas han de recabar nuestro consentimiento para poder seguir enviándonos correos electrónicos con información o publicidad de forma unilateral sin haberlos solicitado nosotros.

Con la entrada en vigor de esta ley se prohíbe así el uso de las casillas pre marcadas, en las que se predeterminaba por ejemplo: “quiero recibir información de esta página” y en la que en incontables casos los usuarios olvidábamos desmárcalas, otorgando así a las empresas esa potestad para seguir inundándonos de correos enviados de forma unilateral. Todo esto amparado en el artículo 15 de la RLOPD.

Asimismo, todo lo referente a la política de privacidad y avisos de privacidad ha de ser estrictamente claro, no pudiendo contener lenguaje ambiguo o complejo.

¿Qué no se puede enviar sin el consentimiento de los titulares de los datos?

Si bien, la ley aun contempla una serie de casos en los que las empresas van a poder seguir enviándonos correos sin la necesidad de tener nuestro previo y explícito consentimiento, y estos casos serán los siguientes:

  • No será necesario recabar el consentimiento cuando los datos de carácter personal se refieran a las partes de un contrato o precontrato de una relación negocial, laboral o administrativa y sean necesarios para su mantenimiento o cumplimiento (art. 6 LOPD).
  • Cuando los datos sean recogidos para el ejercicio de las funciones de las Administraciones Públicas en el ejercicio de sus funciones.
  • Si el tratamiento de los datos busca proteger un interés vital para el interesado.
  • En caso de que los datos aludan a las partes del contrato de una relación laboral, administrativa o comercial y estos sean precisos para su cumplimiento o mantenimiento.
  • Y por último, cunado los datos se encuentren en fuentes accesibles para el público.

¿Puedes des-suscribirse de los boletines informativos?

Otra de las novedades que plantea el RGPD es que se ha de dar la opción de des-suscribirse de los boletines informativos, es decir, de solicitar que se le deje de enviar cierta información por parte de las empresa.

Esta opción ha de ofrecerse a los receptores de los e-mails de forma obligatoria, clara y sencilla. Bastara con la simple comunicación a la empresa de esa decisión de no recepción de más publicidad para que sin ningún tipo de impedimento esto se haga. Y ha de ser la empresa quien en esas propias comunicaciones establezca una forma gratuita y sencilla para se retire ese consentimiento otorgando anteriormente.

¿Y qué ocurre con las personas jurídicas en relación a la protección de datos?

En los casos de los emails hacia personas corporativas, personas jurídicas, cuando no contengan datos de carácter personal, no se va a aplicar esta normativa y por tanto se van a poder seguir enviándose, también se seguirán enviándose en los casos en que entre estas haya una relación comercial. En estos casos esto se regulara por la Ley 34/2002, de 11 de julio, de servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSI-CE).

Esto se debe a que se entiende como una relación entre empresas en la que los emails no van dirigidos a una persona en particular, ni tampoco contienen datos de carácter personal. Sino que son meras comunicaciones en nombre de una empresa hacia otra empresa, siempre que esa publicidad que se envié sea fruto de una relación contractual previa y que la publicidad que se envíe sea relativa a productos similares a los contratados con anterioridad.

Equipo MilContratos.com

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