LegalTech, el ámbito del Derecho con más posibilidades para el futuro

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Recientemente se han publicado estudios que indican que el 85% de las profesiones del futuro aún no se han inventado. Pues es totalmente cierto, y más aún en este ámbito legal al que nos referimos. La velocidad con que se producen los cambios es vertiginosa y las innovaciones son secundadas, casi de forma inmediata, por millones de usuarios y consumidores nada más conocerlas. Pensemos que hace veinte años no existían productos o servicios como Google, Facebook, Whatsapp, Instagran, Twitter, Youtube, Netflix, Uber, Bluetooth, Twitter, Kindle, iPad, GPS... Y la lista es enorme, como sucede también en el sector legal.  

El LegalTech abarca una serie de tecnologías de la información y las comunicaciones que aportan mayor competitividad, mejoran la productividad y la prestación o comercialización de servicios legales. El LegalTech está aquí ya y ha venido para quedarse. No solo ayuda al abogado de forma muy significativa en su trabajo sino que también ayuda al cliente potencial a encontrar al abogado que necesita.

El LegalTech tiene un perfil interdisciplinar que exige para sus profesionales un potente perfil jurídico y también una parte tecnológica que resulta fundamental conocer a fondo. Es un ámbito que requiere actualmente de muchos profesionales y que representa una gran oportunidad. Se ha comenzado a estudiar LegalTech en las Facultades de Derecho y Escuelas de negocios a través de asignaturas, Máster y cursos de especialización, pero aún suscita escaso interés entre los más jóvenes. Y ofrece un potencial inmenso que tenemos que destacar,: ciberseguridad, blockchain, legal thinking, legal design, tecnologías disruptivas, uso de inteligencia artificial, legal hackers, emprendimiento con apps, RegTech, FinTech, análisis SEO y SEM, in bound marketing aplicado al sector legal, y muchas más.

El fenómeno LegalTech ha dejado de ser una novedad y la materia empieza a estudiarse como asignatura en los programas de las facultades de derecho. Sin embargo sorprende que incluso los juristas más jóvenes muestren aún escaso interés en conocer las posibilidades que la tecnología puede aportarles en el ejercicio diario de su carrera profesional.

Oír hablar de LegalTech transporta aún a la mayoría de los abogados a una densa selva de conceptos y neologismos aparentemente difícil de explorar y de entender, en la que muchos se niegan a adentrarse por puro acomodo a lo que les ha servido hasta ahora, cierta pereza mental y un probable temor a lo nuevo y desconocido. Parece que esa actitud frente a la innovación tecnológica debiera ser más propia de los abogados con muchos años de ejercicio a sus espaldas, que han sobrevivido bien en un ejercicio analógico de la profesión, pero sorprende que incluso los juristas más jóvenes, nativos digitales incluidos, muestren por lo general escaso interés en conocer las posibilidades que la tecnología puede aportarles en el ejercicio diario de una carrera profesional que, cualquiera que sea la disciplina jurídica que elijan, en casi nada se va a parecer a la de sus predecesores. Lo cierto es que el fenómeno Legal Tech ha dejado de ser una novedad y constituye ya una materia que empieza a incorporarse como asignatura a los programas de Derecho en las facultades más avanzadas.

Siguiendo a Moisés Barrio (“LegalTech y la transformación del sector legal”, Wolters Kluwer 2019), no existe una definición universal del concepto LegalTech , pero se puede decir que el mismo abarca una serie de soluciones tecnológicas y de software que, en aras a conseguir una mayor competitividad y una mejora de la productividad, ayudan a los abogados a racionalizar y mejorar la prestación de los servicios jurídicos. Esa vocación de practicidad es lo que aporta un valor inmediato a su adopción por parte de los profesionales del Derecho, puesto que su utilización facilita, apoya e incluso sustituye en determinados casos la ejecución de tareas jurídicas concretas, a menudo las más rutinarias, lo que permite al profesional ahorrar tiempo y dedicarlo a otras actividades de mayor valor añadido.

La encuesta “Future Ready Lawyer” a través de la cual hemos pulsado este año el grado de preparación para el futuro de 700 abogados de despachos, asesorías y empresas de 10 países de Europa y EEUU, pone de manifiesto en sus conclusiones que, aunque el 71% de los encuestados es consciente de que la presión en mejorar la eficiencia y la productividad va a afectar a su organización, menos de un tercio de ellos considera que su organización está realmente preparada para afrontar los cambios que sufre el sector asociados a las nuevas necesidades y exigencias de los clientes, la creciente complejidad de la información jurídica y la transformación del mercado.

Además, el informe revela que existen diferencias muy significativas entre los despachos que ya utilizan la tecnología, los más competitivos, y los que tienen un uso y planes limitados para aprovecharla, en el sentido de que los primeros tienen la ventaja de la anticipación, que les aporta una mayor rentabilidad y una mejor preparación para asumir el cambio.

Una aproximación temprana a las herramientas tecnológicas más vanguardistas no garantiza, sin embargo, el éxito en su implantación. Las bondades de la tecnología para despachos que tantos expertos a nivel global han ponderado con entusiasmo en los últimos años han movido a algunas organizaciones a dedicar enormes presupuestos a la implantación interna de soluciones a medida que, en ocasiones, no han satisfecho en absoluto sus expectativas.

La implantación de soluciones tecnológicas no es una cuestión que sólo dependa de la tecnología, sino de la concepción estratégica global del despacho, qué modelo de desarrollo elija como organización, de la disponibilidad de contenidos propios estructurados y enriquecidos, de la existencia de recursos humanos y materiales capacitados para gestionar el diseño y desarrollo de estos proyectos y de ir siguiendo paso a paso las etapas de implantación, empezando por los sistemas más básicos y acabando por herramientas y procesos más rupturistas e innovadores.

Fuente: Periódico Digital Estrella Digital

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