Los eSports y los gamers, aspectos legales a tener en cuenta

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Uno de los géneros recientes más populares de los videojuegos son los eSports, juegos electrónicos.

Los “deportistas virtuales”, así como los del deporte físico, si alcanzan cierta habilidad pueden llegar a jugar para clubes y participar en torneos de gran seguimiento e importancia. Han llegado a ser tan famosos como los deportistas del mundo “real”.

Estos operadores son los llamados gamers, personas apasionadas de estos juegos, pero además considerados profesionales por demostrar una habilidad muy por encima de los jugadores promedio. De hecho, son contratados a tal efecto y reciben remuneración por su desempeño.

El auge de los eSports se ha integrado en  algunos equipos de deportes más “tradicionales” quienes han creado secciones relacionadas con esta disciplina (El Valencia CF de la Liga ha creado una sección de eSports). Los eSports han entrado en el desarrollo de ligas muy populares como la de la NBA, la NHL y La Liga 1 de Francia. Asimismo, tanto la Bundesliga alemana como la Premier League ya se encuentran trabajando en la planificación de futuras competiciones.

Tanto ha sido el impacto de los gamers de estos eSports, que ha surgido la interrogante de si para efectos de los contratos deben ser considerados deportistas  y ser tratados igual a los jugadores de deportes tradicionales.

La discusión está servida pero no hay consenso. Lo cierto es que jurídicamente se usa el término “práctica deportiva” para que su manejo no entre en conflicto con los conceptos tradicionales manejados en las leyes y en la documentación.

¿Cómo es un contrato de un gamer?

Como cualquier contrato que se considere serio, debe contener toda la información necesaria. Incluso contemplar soluciones a posibles conflictos, y sus firmantes seguir precauciones mínimas para evitar abusos y que antes bien ambas partes se beneficien.

Entre los clubes deportivos y los videojugadores, gamers, generalmente se suscriben contratos mercantiles por considerarse a los segundos como prestadores de servicio. Sin embargo, dadas las características de la relación que entablan, lo que más corresponde sería la figura de contrato laboral.

Aunque ambos tipos de contrato son mutuos y voluntarios, tienen sus diferencias:

Contrato mercantil y laboral

En el contrato mercantil se considera que el profesional que presta el servicio es independiente.

En cambio, en el contrato laboral la empresa, institución, etc., dirige al profesional, le da instrucciones para su desempeño. En este caso, el gamer trabaja bajo dirección de su club, estableciéndose una relación de dependencia con este.

Se observan elementos de naturaleza laboral, como la retribución económica, obligaciones, horarios, entrenamiento, reglamentaciones, uso de equipos, apoyo técnico, relaciones profesionales, ajenidad y regularidad.

Legislación española

En España en particular, todo contrato que se derive de una relación debe observar la legislación vigente. Hasta ahora, la normativa a aplicar sería la siguiente:

  • Ley de Propiedad Intelectual.
  • Código Civil, la Ley del Estatuto de los Trabajadores.
  • Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal.
  • Ley Orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Esta normativa es la que debe regir la celebración de contratos que involucren una actividad de dependencia. Al menos mientras se determina si los gamers se pueden asimilar a los contratos tradicionales de deportistas. O si se tratan contractualmente hablando como otro tipo de práctica deportiva.

Equipo MilContratos.com

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